sábado, 21 de junio de 2014

TUBAB Nacho ZUBELZU


Los personajes son el objeto y el sujeto de la obra. Dejan su perfil, su huella tal como son. Atrapo parte de su esencia en mi pintura. Su espíritu queda inmortalizado a través del artista siendo observados y deseados por ojos occidentales.

Contornos humanos sacados de su medio y exhibidos en la tierra prometida. Los niños, allí en sus aldeas, en su tierra como promesas de continuidad, siguen mirando el cielo, el mar, otros horizontes, un paraíso artificial entre la memoria y el deseo, entre su edén y el infinito. "Quedaos allí yo os traslado. Seréis un cuadro como un tótem, con miedos y alegrías, desafiando la belleza inexplicable. Inevitablemente vivimos en un mundo material y sólo somos capaces de compre



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